Compartimos el pronunciamiento de los Obispos del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana ante la grave crisis política a causa “de la pugna al interior y entre los poderes del estado y con los organismos constitucionales autónomos”.

 

LA BUENA POLÍTICA BUSCA EL BIEN COMÚN

“Practicar el derecho y la justicia agrada a Dios más que los sacrificios” (Prov 21,3)

En el contexto de la Cuaresma, tiempo de gracia que Dios Padre Misericordioso nos ofrece como una oportunidad y un llamado a la conversión personal y social, los Obispos del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana, nos dirigimos a todos los peruanos, especialmente a nuestras autoridades, y les manifestamos:

Nuestro querido Perú continúa sufriendo, lamentablemente, una grave crisis política que se expresa en el constante deterioro de la institucionalidad y la gobernabilidad, a causa de la pugna al interior y entre los poderes del estado y con los organismos constitucionales autónomos.

Ante esta dolorosa e indignante realidad, hacemos un llamado a los miembros del Congreso de la República a fin de que, dejando de lado intereses particulares y escuchando las diversas opiniones calificadas, en torno a la decisión que deben tomar respecto a la denuncia ante ellos presentada contra los miembros de la Junta Nacional de Justicia, encuentren a través del diálogo una salida constitucional y democrática que impida que, en la práctica, este importante organismo constitucional deje de funcionar y de cumplir con las tareas que le corresponden.

En nuestra condición de pastores y a la vez ciudadanos, invocamos a nuestras autoridades a preocuparse y a buscar soluciones eficaces a los urgentes problemas que agobian a nuestro país, especialmente en la salud, la educación, la violencia, las economías ilegales, la destrucción de nuestra Amazonía, la delincuencia y el sicariato, que nos tienen en permanente zozobra y afectan a nuestra sociedad, a las familias y a cada ciudadano, manteniéndonos en la injusta condición de sentirnos amenazados en nuestra propia tierra y frustrados ante autoridades que en vez de ofrecerles un porvenir esperanzador, están envueltos en sus propios intereses. Nuestra población espera que sus justos reclamos sean escuchados y atendidas sus necesidades fundamentales.

Nuestro compromiso con el Perú nos exige a todos: defender la institucionalidad y el equilibrio de poderes; desterrar la corrupción, origen de tantos males, que sigue desgarrando al país; reconstruir la confianza entre nuestros pueblos, y evitar la ruptura de la verdad y la justicia.

Con el Santo Padre, el Papa Francisco, llamamos a nuestras autoridades a enrumbarse hacia la Buena Política: la que busca el bien común sobre la base del diálogo para la concertación; y con sus palabras invocamos al Pueblo Peruano: “Apresurémonos a superar los conflictos y las divisiones, y a abrir nuestros corazones a quien más lo necesita. Apresurémonos a recorrer senderos de paz y de fraternidad” (Papa Francisco, 9 de abril del 2023).

Acompañamos con nuestro trabajo pastoral y social y con nuestra oración a los hombres y mujeres de nuestro país, que, con su trabajo, sacrificio y creatividad, buscan desde sus escasas posibilidades construir un país seguro, con progreso y paz. Que Dios bendiga al Perú.

Lima, 06 de marzo de 2024.

CONSEJO PERMANENTE
CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA

 

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